Esta entrada es una transcripción bastante edulcorada y editada de un audio mío expresando mi opinión sobre la manifestación que hubo esta mañana del 21 de octubre en la ciudad herculina contra el mitin de Vox, en el cual su líder iba a hacer una comparecencia y la subsecuente manifestación contra el abuso policial ocurrido aquella mañana que saldó 2 detenidos y decenas de heridos. La alcaldesa, Inés Rey, se pronunció al respecto de un modo bastante diplomático, partiendo desde el punto de que hay personas que se manifestaban pacíficamente y otras que no. Es mi opinión y obviamente va a haber errores y perfectamente me podré arrepentir en un futuro.
Análisis
Imágenes cedidas por Brenda Bortulluci (son increíbles, gracias)
A ver, las manifestaciones fueron desde un primer punto pacíficas pero hubo gente que lanzó cosas y claro, yo entiendo que les dieron la orden de que había que mantenerlos 'a raya' para que no se acerquen al mitin. Teóricamente al principio estaban controlando las entradas a la plaza para evitar aglomeraciones sobre el mitin, pero llegado un punto se hizo un uso desmesurado de violencia.
El motivo de la protesta: pues [tengo un juicio] un poco mixto y poco popular, porque yo desde luego estoy de acuerdo con las intenciones, pero lo que pasa es que estas organizaciones delante de mitines creo que a secas ya de por sí demuestran que son cuatro personas contadas ya que realmente en [la provincia de] La Coruña casi nadie vota a Vox. Si hubiesen sido diez pelagatos solos [sin manifestantes], pues aún habrían logrado fingir normalidad —que lo han intentado, pero la plaza estaba vacía prácticamente—; pero se demostró que de esos cuatro pelagatos, habían mil personas manifestándose en contra, entonces se eclipsaron, naturalmente. Ya está, a Vox los tienes ‘a raya’, en Santiago de Compostela y en Coruña es difícil no tener a la cúpula de Vox a raya.
Ahora, lo que más me jode es que los de Galiza Nova fuesen precisamente los que estuvieron llamando fascistas a los de Vox. Ellos, que utilizan la bandera pintada con la estrella roja, que es una apropiación de los símbolos populares y los asocian intrínsecamente a su ideología, y son los primeros en rayar el logotipo de Acción Antifascista con su bandera. Ponían fuera españolistas (nacionalistas españoles pero que ellos mismos son galleguistas (nacionalistas gallegos) que la diferencia es qué ideología fusionan a su concepto de nacional.
Lo que más me gustó de la manifestación pacífica por el derecho a la vivienda fue precisamente que fue y es una manifestación que no ha requerido la acción de un único partido o movimiento; han sido varios sindicatos, varias organizaciones y varias personas ajenas a cualquier organización que se han puesto de acuerdo en protestar por una cosa común, que es la vivienda.Ahora, yo estoy de acuerdo en protestar por una cosa común, pero esas cosas se tienen que hacer desde la razón y la dialéctica más que de la violencia. Pero no me parece que el ponerse a gritar desde fuera cánticos contra Abascal: es lo mismo que hacen Vox, SALF, NN y agitadores ultra-derechistas con el Presidente de Gobierno, ministros, disidentes políticos, manifestantes, cadáveres o minorías... Me parece que son un poco igual, no por las intenciones —
porque son bastante distintas— sino porque así es como la gente lo percibe. Por mí de puta madre ir a un mitin político a manifestarse, ir a por Abascal a gritarle pero, mucha de esta gente —que muchísima gente que está ahí no era nacionalista [gallego] o no eran de organizaciones políticas, pero era la única bandera que se veía—, especialmente la que organizan estas protestas, parecen tener la percepción de que hay que ir a por el político que está haciendo un mitin y no se centran tanto en persuadir al elector, al votante que es quien los acaba ‘eligiendo’.
Todos los votantes de Vox son los que están dispuestos a sacrificar la Seguridad Social: pensiones y la sanidad pública y universal, la educación, inversión pública, otros servicios públicos, soberanía, mantenimiento de infraestructuras... Están dispuestos a sacrificar todo en nombre de esta ‘seguridad’ ficticia que quieren alcanzar, que les ofrece Vox desde lo que muestran los medios. Entonces se ponen a decir, por ejemplo hoy, que el presidente de Gobierno “había logrado unir” la extrema izquierda, los separatistas, los invasores, el terrorismo y la ‘islamoizquierda’: un término acuñado por un “filósofo” francés que acabó popularizando Le Pen, un extranjero ultra-derechista.
Dicho de otro modo, yo creo que Galiza Nova y Coordinadora da Mocidade Socialista han enfocado —y por lo general enfocan— muy mal los medios y planteamientos para defendernos. Porque solo con que haya cargas policiales, a nosotros ya nos tachan de violentos, aunque y cuando vemos que hay presencia policial contra la derecha en este país no resultan en cargas policiales, y eso no es únicamente porque no sean violentos o no haya violencia: es porque hay sesgo. No podemos combatir el sesgo tirándonos piedras al tejado: no nos podemos reducir a ellos, hay que actuar limpiamente y responsablemente. No puedes agrupar al pueblo bajo tu bandera y pretender que todos sigan la corriente cuando eres minoría. Hay que convencer a la mayoría por unos motivos válidos, entre los cuales la violencia no entra.
Pero el mero hecho de que haya una confrontación ya da pie al relato de sus votantes [de Vox] o de electores desinformados, desinteresados o simplemente consumidores de los medios de comunicación masivos sin pensamiento crítico. Y, cuando hay intervención policial, siempre vemos que respetan y mantienen como niveles de seguridad adecuados con encuentros policía-manifestante/agitador pacíficos y violentos de grupos de derecha, falangistas, ultracatólicos… Que es lo correcto porque esa es su verdadera labor. Pero con la izquierda ocurre lo contrario y nosotros, después de lo de esta mañana, nos quejamos justificadamente de eso.
El problema es que cuando ellos, los votantes y sus votantes lo ven, ven la violencia como algo que no ocurre en ambos lados, como que es cosa de los grupos izquierdistas, estudiantiles, sindicales anarquistas... También queremos que se mantenga un nivel de seguridad y muchos no queremos que haya violencia. Pero que no, para ellos, sus electores más cerrados consideran que hay violencia y ven en los medios que estalla en la violencia, que su país es un Estado corrupto, fallido, social-comunista, que lo que gran parte de las personas radicalizadas realmente quieren decir es que muchos de nosotros somos fascistas, pero no encaja con su vocabulario, así que recurren a juntar palabras que suenen lo más “islamoizquierdistas” que puedan.
Siguiendo esta la línea de los disturbios en Francia, las personas que sí estaban protestando a favor de educación, ahora se les ha ido de las manos —porque ni la policía ni los manifestantes deben creer que las manos son suyas, o sea, se nos ha ido de las manos—, tal mismo que la gente le quita valor a las protestas y ni se llega a dar cuenta o no les importa que las protestas, en Francia, comenzaron por los recortes de educación causados por los intentos de Francia de llegar al 5% del PIB [en presupuesto de defensa] para la OTAN. Y lo peor de todo, el gobierno francés está implantando poco a poco su pequeño test de ley marcial, las redes sociales y la IA —inanimados, pero con intereses— alimentan este conflicto y la percepción de las personas que queremos defender y los derechos en peligro que pretendíamos defender decaen. Todo esto, como no, con la ayuda de una prensa irresponsable que defiende lo que su corte y beneficio dicte.
En España no tenemos esas protestas; mejor dicho, las tenemos, pero por las autonomías que no están aplicando la LOMLOE ni ejecutando unos presupuestos razonables. Historicamente ya llevamos teniendo protestas por las leyes educativas, derecho a reunión, calidad y situación de las universidades, la calidad del examen de admisión a universidades… y no suelen ser efectivas. Aún así con eso, hay protestas pacíficas en numerosas autonomías y la policía está atentando contra los manifestantes: sus trabajadores, las familias y los estudiantes.
Si no dejamos eso claro, lo que ellos interpretan es que la izquierda viene a la par que la violencia y que la violencia solo la ejecuta “la izquierda” y cuando “la derecha” lo hace es por un motivo claro: el gobierno inútil.
Entonces estas organizaciones lo que están haciendo es manchar y permitir que se descontextualice esta idea, campaña antifascista a una fascista: anti-democrática de izquierdas, fascista con un nombre que suene izquierdista. La policía actúa así y es bastante molesto, es un organismo de la rama ejecutiva que ayuda a desarrollar la rama judicial y es una institución que tiene que ser intrínsecamente lo más independiente y neutral posible, como la prensa y la Casa Real. Pero sabemos que no puede ser e intentar ser así siempre, porque la naturaleza del humano impide que eso sea así: neutral e independiente; es imposible y ya. Pero aún así, su única labor es velar por la seguridad del ciudadano y es responsabilidad del Gobierno que investigue y se ejecute represalias al descontrol de este 21 de octubre. Yo entiendo porqué mucha gente ha ido, entiendo su percepción y porqué han justificado el derecho de reunión estudiantil, y no estoy en contra de eso. El problema es que no va a dar una buena imagen al elector, y alimentará la motivación de personas que fácilmente malinterpretarán el mensaje. El enfoque del votante es el que deberíamos de estar enfocando ahora mismo porque al fin y al cabo, aquel votante que es el ciudadano y estos partidos son teóricamente representantes de —y electos por— la ciudadanía. Además que no solo las organizaciones dan esa imagen de violencia y lucha, sino que apropian las ideologías y la asumen un colectivismo, unas masas que son realmente diversas, mayoritariamente pacífico.Manchan utilizando símbolos que son teóricamente colectivos y eso repercute psicológicamente en esas personas “tibias”, indecisas, liberales que no están de acuerdo con las medidas sociales que plantea Vox o incluso socialdemócratas más conservadores que no se ven atraídos por el mensaje de los partidos y organizaciones de izquierda. Así que, no solo quien no sabe que es el fascismo exactamente, sino que lo que si saben que es el fascismo están teniendo la percepción de que el derecho a expresión que reclamamos acaba siendo la misma labor que los fascistas, el derecho al odio y a los valores anti-democráticos.
Y es que más de una persona que hubo en la manifestación también eran fascistas, victimas del concepto de una nación que en verdad vale lo mismo que la española: nada fuera de lo cultural (histórico, lingüístico y artístico,) y lo legal (práctico, técnico y político). Tenemos prejuicios con muchos votantes de derecha, y muchos son realmente humanistas pero que simplemente son movidos dentro de un espectro subjetivo y entendido por la comunidad; unos son movidos en la ventana de Overton, otros por el movimiento de las masas cara el futuro próspero que se les promete.
Son prejuicios al fin y al cabo, y las creencias solo se justifican con pruebas, no con más especulación. El mensaje era que aquí no los queríamos y seguimos sin quererlos, pero no llegó al otro lado del feed.
Busquemos y liberemos a los antifascistas y progresistas que aún no saben que lo son y saquemos a aquellos que sí son los fascistas: los que no creen en valores democráticos, la colaboración y se proclaman “de izquierdas” pero no saben que no se puede hacer por el pueblo sin el pueblo, por favor. Aprendamos que no todos saben por qué Vox, el fascismo y el nacionalismo exacerbado no son el camino de nuestro país y seamos unos humanos, una sociedad colaborativa, por favor. No va a pasar, es utópico.








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